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lunes, 27 de abril de 2026

PRESENTACION DEL LIBRO HOMENAJE A JOSE LUIS GARCIA RUA





El pasado 24 de abril en el Centro Cultural San José de Puerto Real, presentamos el libro como homenaje a José Luis García Rúa titulado:

 

Contra el Olvido: Testimonios, Artículos y Entrevistas.

“Cuando la vida es Conciencia, Solidaridad y Lucha por la libertad”.

 

      Como respaldo a la presentación del libro, organizamos dos exposiciones de fotografía a cargo de nuestros compañeros Gaspar Morales y José Antonio Tomás. La de Gaspar estaba formada por 21imágenes en blanco y negro realizadas en Islandia en formato de 60x60 cm, titulada: “Paseando por Islandia”. La de Tomás se componía de 28 fotografías en color y en formato de 50x40 cm, dedicada a las mujeres y nominada: “Mujeres que sostienen la vida”.

 Sobrepasada las siete de la tarde, nuestro compañero Paco Aragón inauguró el acto dando la palabra en primer lugar a nuestros compañeros fotógrafos, Gaspar Morales y José Antonio Tomas, que explicaron a los asistentes el sentido de su obra, para en seguida dar tiempo al presentador del libro Pepe Gómez que, en primer lugar, se dedicó a explicar el grave problema que existe con las listas negras de las empresas, que utilizan como arma disuasoria, denigrante y opresiva, contra todos los obreros que, organizados sindicalmente, defienden con denuedo sus derechos, impidiéndoles que ninguna empresa los contraten, obligándoles al paro o al exilio económico. Es el caso que actualmente están padeciendo dos trabajadores y compañeros del metal en la empresa Bazán de San Fernando perteneciente a Navantia, que se han encerrado en la cabina de una grúa ya desechada exigiendo que se les dé trabajo, para a continuación, dar lectura a un comunicado de solidaridad sobre el tema, elaborado por la asociación de jubilados de Cádiz y que publicamos íntegramente en nuestra página web.

A continuación, Pepe se centró en explicar el porqué de la edición de este libro dedicado a José Luis en el contexto de la Memoria Histórica; por su vida: un ejemplo de compromiso con las ideas anarquistas y anarcosindicalista; por su honradez y defensa de los más desfavorecidos. Y qué mejor razón, que sean todas aquellas personas, tanto del sector universitario, ya sean profesores, estudiantes o de la clase obrera que lo han conocido y tratado humanamente, los que han protagonizado el contenido del libro con sus opiniones, entrevistas y homenajes.

A la presentación asistieron 100 personas, que corresponden al cupo máximo permitido por las medidas impuestas por el ayuntamiento.

 NOTA: Todo el dinero recaudado por la venta de los cuadros, va destinado a la asociación de discapacitados “PRADERWILI”. De la misma manera lo haremos si hay beneficio en la venta de los libros.

 

Biblioteca “José Luis García Rúa” – Sindicato Oficios Varios CNT-AIT Puerto Real

 

 

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LA CNT-AIT DE PUERTO REAL EXPONEMOS LA CARTA ABIERTA DE LA MAREA DE PENSIONISTAS DE CÁDIZ  EN DEFENSA DE LOS DOS TRABAJADORES ENCERRADOS EN LA CABINA DE UNA GRÚA EN LA EMPRESA BAZÁN DE NAVANTIA SAN FERNANDO, EN PROTESTA, POR LA INIQUIDAD QUE LES CAUSAN A CIERTOS TRABAJADORES, FORMAR PARTE DE LAS LISTAS NEGRAS DE LAS EMPRESAS, POR ESTAR ORGANIZADOS SINDICALMENTE Y DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES, CAUSA QUE LES IMPIDEN ENCONTRAR TRABAJO COMO CONSECUENCIA DEL BOICOT A LOS QUE ASIDUAMENTE LOS MILITANTES OBREROS ESTAMOS SOMETIDOS.

PARA ESTOS COMPAÑEROS, NUESTRA ADHESIÓN Y SOLIDARIDAD.

La argumentación ofrecida por Navantia, afirmando desconocer la existencia de listas negras, no se acerca ni de lejos a la realidad. Resulta alarmante, por no decir escandaloso, que algunos sindicatos llamados “de clase” también aseguren no tener conocimiento de estas prácticas discriminatorias, coincidiendo así con el discurso de la empresa. La existencia de listas negras es una realidad evidente para cualquiera que quiera mínimamente informarse de lo que sucede. Y no solo escuchando a las dos personas que han decidido denunciarlo públicamente, sino preguntando a otros trabajadores que reconocen renunciar a sus derechos para evitar sufrir las mismas represalias. Nosotros, como personas jubiladas, y a la vista de la información que nos llega, podemos suponer que los tres centros de Navantia en la Bahía de Cádiz actúan bajo la misma lógica discriminatoria. Si alguna contrata que trabaja en San Fernando, Puerto Real o Cádiz decide vetar a un trabajador por motivos sindicales o políticos, jamás lo reconocerá abiertamente: alegará razones “profesionales”. Estas empresas auxiliares, actuando de forma ilícita, marcan al trabajador con una cruz que le impide trabajar en cualquiera de los centros. Y aquellas que no sigan las directrices de la empresa matriz temen dejar de recibir encargos. Así, Navantia y las industrias auxiliares se retroalimentan en este proceder discriminatorio. Tememos que Bazán San Fernando, por su historia, arrastre un condicionamiento que lo aleja de la mentalidad de una empresa civil. De hecho, los vigilantes de seguridad de este centro, a nuestro juicio, recibieron órdenes desproporcionadas: requisaron una batería de móvil, cortaron la luz, impidieron la entrada a congresistas, adelantaron la salida de los trabajadores el día en que otros compañeros iban a concentrarse en los aparcamientos, etc. Es innegable el trato desmedido que Navantia ha ejercido sobre estos dos trabajadores, cuyo único reclamo es el derecho al trabajo, recogido en la Constitución. Parece que al trabajador se le exige dejar en la puerta de la empresa su ideología sindical, política e incluso su ética. Sin embargo, no parece que se aplique el mismo criterio a quienes, tras haber servido en el ejército, mantienen sus pagas militares además de las que perciben ahora. Navantia San Fernando, aunque lo niegue, actúa como una empresa que sí utiliza listas negras. Por ello consideramos inaceptable lo que está haciendo con estas dos personas. Incluso nos lleva a pensar si, aun así, no están reprimiendo más de lo que públicamente muestran. Apelando a la sensatez, y sin entrar en cuestiones sindicales ni políticas, en un caso como este nadie debería situarse del lado de quienes discriminan. Mucho menos quienes representan a los trabajadores. Su silencio es, en la práctica, una inclinación a favor de quienes castigan a estos compañeros, añadiendo un sufrimiento más al de no poder acceder al trabajo. Nos preguntamos si es necesario mantener a unos treinta guardias jurados vigilando la grúa donde permanecen encerrados estos dos hombres, cuando lo mínimo que deberían facilitarles es una alargadera para cargar el móvil y una bombilla para iluminarse. También nos preguntamos si los directivos responsables de Prevención de Riesgos Laborales, los miembros del Comité de Empresa o las secciones sindicales se sentirían “denigrados” por mostrar un mínimo de humanidad. Bastaría con haber promovido una evaluación de riesgos del habitáculo donde se encuentran (partículas de óxido, amianto en suspensión, etc.). No para que treinta guardias suban a “rescatarlos”, sino para demostrar que esas personas les importan al menos un poco.

LLAMAMIENTO A LA DIGNIDAD

Quienes ya estamos jubilados hemos visto muchas cosas a lo largo de nuestra vida laboral. Pero pocas duelen tanto como ver a compañeros marcados, señalados y apartados por ejercer derechos que deberían ser intocables. Duele escuchar a Navantia decir que no sabe nada de listas negras cuando tantos trabajadores viven con miedo a caer en una. Duele ver a sindicatos que un día fueron refugio de la clase trabajadora guardar silencio ante una injusticia tan evidente. Las listas negras no son un rumor. Son una herida abierta. Son trabajadores que renuncian a reclamar lo que es suyo para no perder el pan de sus hijos. Son puertas que se cierran sin explicación. Son vidas que se detienen porque alguien decidió que pensar diferente es un problema. Y duele aún más ver a dos hombres subidos a una grúa, aislados, vigilados, resistiendo como pueden, mientras quienes deberían tenderles la mano miran hacia otro lado. No piden privilegios. Piden trabajar. Piden dignidad. Piden que no se les trate como si fueran un peligro. ¿Tan difícil es mostrar humanidad? ¿Tan complicado es acercar una alargadera, una bombilla, una evaluación de riesgos que garantice que no respiran óxido o amianto? ¿Tan costoso es reconocer que estas personas importan? La Bahía de Cádiz siempre ha sido tierra de lucha, de solidaridad y de justicia. No dejemos que las listas negras se normalicen. No dejemos que el miedo sustituya a la dignidad. No dejemos solos a quienes hoy están dando la cara por todos.

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