El
pasado 24 de abril en el Centro Cultural San José de Puerto Real, presentamos
el libro como homenaje a José Luis García Rúa titulado:
Contra el
Olvido: Testimonios, Artículos y Entrevistas.
“Cuando la vida
es Conciencia, Solidaridad y Lucha por la libertad”.
Como respaldo a la presentación del
libro, organizamos dos exposiciones de fotografía a cargo de nuestros
compañeros Gaspar Morales y José Antonio Tomás. La de Gaspar estaba formada por
21imágenes en blanco y negro realizadas en Islandia en formato de 60x60 cm, titulada:
“Paseando por Islandia”. La de Tomás se componía de 28 fotografías en color y
en formato de 50x40 cm, dedicada a las mujeres y nominada: “Mujeres que
sostienen la vida”.
Sobrepasada las siete de la tarde, nuestro compañero Paco Aragón inauguró el acto dando la palabra en primer lugar a nuestros compañeros fotógrafos, Gaspar Morales y José Antonio Tomas, que explicaron a los asistentes el sentido de su obra, para en seguida dar tiempo al presentador del libro Pepe Gómez que, en primer lugar, se dedicó a explicar el grave problema que existe con las listas negras de las empresas, que utilizan como arma disuasoria, denigrante y opresiva, contra todos los obreros que, organizados sindicalmente, defienden con denuedo sus derechos, impidiéndoles que ninguna empresa los contraten, obligándoles al paro o al exilio económico. Es el caso que actualmente están padeciendo dos trabajadores y compañeros del metal en la empresa Bazán de San Fernando perteneciente a Navantia, que se han encerrado en la cabina de una grúa ya desechada exigiendo que se les dé trabajo, para a continuación, dar lectura a un comunicado de solidaridad sobre el tema, elaborado por la asociación de jubilados de Cádiz y que publicamos íntegramente en nuestra página web.
A continuación, Pepe
se centró en explicar el porqué de la edición de este libro dedicado a José
Luis en el contexto de la Memoria Histórica; por su vida: un ejemplo de
compromiso con las ideas anarquistas y anarcosindicalista; por su honradez y
defensa de los más desfavorecidos. Y qué mejor razón, que sean todas aquellas
personas, tanto del sector universitario, ya sean profesores, estudiantes o de
la clase obrera que lo han conocido y tratado humanamente, los que han protagonizado
el contenido del libro con sus opiniones, entrevistas y homenajes.
A
la presentación asistieron 100 personas, que corresponden al cupo máximo
permitido por las medidas impuestas por el ayuntamiento.
NOTA: Todo el dinero recaudado por la venta de los cuadros, va destinado a la asociación de discapacitados “PRADERWILI”. De la misma manera lo haremos si hay beneficio en la venta de los libros.
Biblioteca “José Luis García Rúa” – Sindicato Oficios Varios CNT-AIT
Puerto Real
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LA CNT-AIT DE PUERTO REAL EXPONEMOS LA CARTA
ABIERTA DE LA MAREA DE PENSIONISTAS DE CÁDIZ
EN DEFENSA DE LOS DOS TRABAJADORES ENCERRADOS EN LA CABINA DE UNA GRÚA
EN LA EMPRESA BAZÁN DE NAVANTIA SAN FERNANDO, EN PROTESTA, POR LA INIQUIDAD QUE
LES CAUSAN A CIERTOS TRABAJADORES, FORMAR PARTE DE LAS LISTAS NEGRAS DE LAS
EMPRESAS, POR ESTAR ORGANIZADOS SINDICALMENTE Y DEFENDER LOS DERECHOS DE LOS
TRABAJADORES, CAUSA QUE LES IMPIDEN ENCONTRAR TRABAJO COMO CONSECUENCIA DEL
BOICOT A LOS QUE ASIDUAMENTE LOS MILITANTES OBREROS ESTAMOS SOMETIDOS.
PARA ESTOS COMPAÑEROS, NUESTRA ADHESIÓN
Y SOLIDARIDAD.
La argumentación ofrecida por
Navantia, afirmando desconocer la existencia de listas negras, no se acerca ni
de lejos a la realidad. Resulta alarmante, por no decir escandaloso, que
algunos sindicatos llamados “de clase” también aseguren no tener conocimiento
de estas prácticas discriminatorias, coincidiendo así con el discurso de la
empresa. La existencia de listas negras es una realidad evidente para
cualquiera que quiera mínimamente informarse de lo que sucede. Y no solo
escuchando a las dos personas que han decidido denunciarlo públicamente, sino
preguntando a otros trabajadores que reconocen renunciar a sus derechos para
evitar sufrir las mismas represalias. Nosotros, como personas jubiladas, y a la
vista de la información que nos llega, podemos suponer que los tres centros de
Navantia en la Bahía de Cádiz actúan bajo la misma lógica discriminatoria. Si
alguna contrata que trabaja en San Fernando, Puerto Real o Cádiz decide vetar a
un trabajador por motivos sindicales o políticos, jamás lo reconocerá abiertamente:
alegará razones “profesionales”. Estas empresas auxiliares, actuando de forma
ilícita, marcan al trabajador con una cruz que le impide trabajar en cualquiera
de los centros. Y aquellas que no sigan las directrices de la empresa matriz
temen dejar de recibir encargos. Así, Navantia y las industrias auxiliares se
retroalimentan en este proceder discriminatorio. Tememos que Bazán San
Fernando, por su historia, arrastre un condicionamiento que lo aleja de la
mentalidad de una empresa civil. De hecho, los vigilantes de seguridad de este
centro, a nuestro juicio, recibieron órdenes desproporcionadas: requisaron una
batería de móvil, cortaron la luz, impidieron la entrada a congresistas,
adelantaron la salida de los trabajadores el día en que otros compañeros iban a
concentrarse en los aparcamientos, etc. Es innegable el trato desmedido que
Navantia ha ejercido sobre estos dos trabajadores, cuyo único reclamo es el
derecho al trabajo, recogido en la Constitución. Parece que al trabajador se le
exige dejar en la puerta de la empresa su ideología sindical, política e
incluso su ética. Sin embargo, no parece que se aplique el mismo criterio a
quienes, tras haber servido en el ejército, mantienen sus pagas militares
además de las que perciben ahora. Navantia San Fernando, aunque lo niegue,
actúa como una empresa que sí utiliza listas negras. Por ello consideramos
inaceptable lo que está haciendo con estas dos personas. Incluso nos lleva a
pensar si, aun así, no están reprimiendo más de lo que públicamente muestran.
Apelando a la sensatez, y sin entrar en cuestiones sindicales ni políticas, en
un caso como este nadie debería situarse del lado de quienes discriminan. Mucho
menos quienes representan a los trabajadores. Su silencio es, en la práctica,
una inclinación a favor de quienes castigan a estos compañeros, añadiendo un
sufrimiento más al de no poder acceder al trabajo. Nos preguntamos si es
necesario mantener a unos treinta guardias jurados vigilando la grúa donde
permanecen encerrados estos dos hombres, cuando lo mínimo que deberían
facilitarles es una alargadera para cargar el móvil y una bombilla para
iluminarse. También nos preguntamos si los directivos responsables de
Prevención de Riesgos Laborales, los miembros del Comité de Empresa o las
secciones sindicales se sentirían “denigrados” por mostrar un mínimo de
humanidad. Bastaría con haber promovido una evaluación de riesgos del
habitáculo donde se encuentran (partículas de óxido, amianto en suspensión,
etc.). No para que treinta guardias suban a “rescatarlos”, sino para demostrar
que esas personas les importan al menos un poco.
LLAMAMIENTO A LA DIGNIDAD
Quienes ya estamos jubilados
hemos visto muchas cosas a lo largo de nuestra vida laboral. Pero pocas duelen
tanto como ver a compañeros marcados, señalados y apartados por ejercer
derechos que deberían ser intocables. Duele escuchar a Navantia decir que no
sabe nada de listas negras cuando tantos trabajadores viven con miedo a caer en
una. Duele ver a sindicatos que un día fueron refugio de la clase trabajadora
guardar silencio ante una injusticia tan evidente. Las listas negras no son un
rumor. Son una herida abierta. Son trabajadores que renuncian a reclamar lo que
es suyo para no perder el pan de sus hijos. Son puertas que se cierran sin
explicación. Son vidas que se detienen porque alguien decidió que pensar
diferente es un problema. Y duele aún más ver a dos hombres subidos a una grúa,
aislados, vigilados, resistiendo como pueden, mientras quienes deberían
tenderles la mano miran hacia otro lado. No piden privilegios. Piden trabajar.
Piden dignidad. Piden que no se les trate como si fueran un peligro. ¿Tan
difícil es mostrar humanidad? ¿Tan complicado es acercar una alargadera, una
bombilla, una evaluación de riesgos que garantice que no respiran óxido o
amianto? ¿Tan costoso es reconocer que estas personas importan? La Bahía de
Cádiz siempre ha sido tierra de lucha, de solidaridad y de justicia. No dejemos
que las listas negras se normalicen. No dejemos que el miedo sustituya a la
dignidad. No dejemos solos a quienes hoy están dando la cara por todos.

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