Buscadores de huesos
Remedios Gómez, Juanma Guijo y Jesús
Román, tres símbolos de la belleza que supone la búsqueda de la justicia, la
reparación y la verdad.
Hay momentos en la vida que no pueden
ser descritos. Puedes intentarlo, por supuesto. Pero no hay palabras para
definir el instante en que Remedios Gómez, una mujer de 86 años, mira de frente
21 cajitas con huesos dentro. “¿Pero son huesos de fusilados? Ay, qué
impresión. Quién me iba a decir a mí que iba a estar delante de ellos”. Y
luego, silencio. Mira en silencio, sentada en una pequeña silla de madera, con
sus manos cruzadas sobre sus piernas. Con su bastón al lado. Completamente en
silencio. Nadie puede saber qué está pensando en ese momento Remedios. Nadie
puede saber qué pensaron, justo antes de morir, aquellas personas cuyos restos
descansan ahora en pequeños ataúdes frágiles de panel. Un leve suspiro. Nada
más. «Ay, qué impresión», repite Remedios. Y por eso hay momentos en la vida
que no pueden ser descritos, por mucho que lo intentemos.




