sábado, 25 de abril de 2020

TRAS UN ASESINO





 TRAS UN ASESINO

                                     A Charles Simic

¡Es él, es él! ¡el mismo! me dijeron…
Salí corriendo en busca de aquel hombre.
¡Después de tantos años
deseando aquel instante!
Caminé, corrí para no perderlo.
¡Había de decirle tantas cosas!
¡He, de verle la cara!
Las manos me temblaban.
Los sueños me dolían.
¡Tanto tiempo viviendo este momento!
Con la esperanza de alcanzar un día:
¡a…, ése maldito hueso!
Y sentado, sereno, poder roerlo…
y lamerlo después, como hace el lobo:
cuando el hambre le muerde desde adentro.
¡Dónde caminas maldito esqueleto!
La pistola cargada; las balas en mi anhelo;
pero al fin lo alcancé; ¡ahora es mi tiempo!
Lo agarré por la espalda, lo giré como a un trompo
y su rostro lo estrujé con mis manos:
Mirándole fijamente a los ojos.
¡Como demanda la venganza y el odio!
Era un junco vencido, reo del tiempo.
Envejecido y lloroso rogó
por su asquerosa y repugnante vida.
Aflojé el percutor de la pistola,
y, las balas guardé en la memoria.


Pepe Gómez     Abril 2020

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