jueves, 29 de julio de 2021

HOMENAJE A VICTOR JARA



HOMENAJE A VÍCTOR JARA

 

SANTIAGO


Un hombre y una mujer por las calzadas caminan           

Y de soslayo se miran

Suave casi sin querer.

Les parece que mil ojos les examinen sus vidas

Atesoran cual cerrojos

En el alma sus heridas.

Son como niños perdidos, como si a nadie importaran

Carne y dolor, desposeídos,

Sin manos que los cuidaran.

En cada esquina un lacayo y un confidente al que ampara

Llenos de odio sin desmayo

Antes de hablar te disparan.

 

Persiguen siempre al acecho los ideales más preciados

Quienes construyen derechos

Gravemente torturados.

Una radio clandestina, una guitarra rasgada

Una voz inconfundible

A su Amanda recordaba.

Con panfletos por las calles llaman a las barricadas

Los recelos son terribles

La lucha muy complicada.

Pendiente de las esquinas con su papel en las manos

Preguntan a las vecinas

Por primos y por hermanos.

 

Los milicos llegan raudos por una calle cercana

Excusando los saludos

Saltaron por la ventana.

Sin tiempo y acorralados por la incierta retirada

Cogiéndose de las manos

Víctor le dijo a su amada:

Llegó la hora compañera de fijar nuestras miradas

De mostrar la bandera

De  nuestras vidas honradas!

Cantando sobre sus penas en su eco que no escuchaba

El  fragor  de las cadenas

A su amada se llevaba.

 

Una vez detenido preso en el estadio

Le rompieron los dedos

Y su lengua cortaron.

Después cuarenta tiros desmembraron su vida

Que con saña tiraron

En terrenos baldíos.

Hoy por fin condenaron a los crueles verdugos

Tras cuarenta y cinco años

A cárcel y vergüenza.

Tú vives con tu pueblo amigo Víctor Jara

Y en millones de obreros

Que te esperan al Alba.

 

Y ten siempre presente: que te recuerda Amanda.

 

Néstor V.            Julio 2018

 

 

 

TE RECUERDO AMANDA

                  

Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica

donde trabajaba Manuel.

 

La sonrisa ancha,

la lluvia en el pelo,
no importaba nada
ibas a encontrarte

con él, con él, con él;

 

Son cinco minutos
la vida es eterna,
en cinco minutos

Suena la sirena,

de vuelta al trabajo
y tu caminando

lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer

 

Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.

 

La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada,
ibas a encontrarte

con él, con él, con él,

 

Que partió a la sierra
que nunca hizo daño,
que partió a la sierra
y en cinco minutos,
quedó destrozado.

 

Suenan las sirenas
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel.

 

Te recuerdo Amanda,
la calle mojada
corriendo a la fábrica,
donde trabajaba Manuel.

 

Víctor Jara

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